Historia de Fuente del Fresno

Cuenta la leyenda que andando el Rey Don Fernando el Católico de caza por los montes de Villanueva, allá por el año 1490, se interesó por qué se moría tanta gente, principalmente ancianos y niños, y qué solución había; los vecinos por boca de su párroco, Ruy Gómez, dijeron que por estar la aldea junto al río Jarama y al arroyo de Viñuelas, era lugar muy húmedo y que la solución era mudarse a un alto, distante un cuarto de legua hacia poniente, donde había una fuente y un fresno, a lo que el Rey accedió dando lugar al asentamiento origen de Fuente del Fresno.

La realidad es algo diferente.

Fuente del Fresno fue pueblo de la Villa de Madrid, fundado el 8 de mayo del 1500, aunque sus habitantes habían sido autorizados a asentarse el 12 de febrero de 1500, a petición efectuada al Corregidor de la Villa de Madrid, durante la visitación de términos que hizo al pueblo de Villanueva, los días 12 y 13 de febrero de 1500. Autorización aprobada por el Concejo madrileño el 8 de mayo de 1500.

Posteriormente, el 3 de febrero de 1502 pasó a denominarse Villanueva de Fuente el Fresno, nombre que con el tiempo fue mutando hasta terminar llamándose Fuente del Fresno.

O sea que sus habitantes provinieron de la aldea de Villanueva, que se encontraba en la margen izquierda del arroyo de Viñuelas, donde desemboca en el río Jarama.

Villanueva era aldea de vieja data, y encontramos que, en el año 1083, el Rey Alonso el VI se la dona a los monjes del monasterio de San Martín de Madrid, en compensación por haberlos hecho sufragáneos del monasterio de Santo Domingo de Silos. Esta donación es confirmada por el Emperador Alfonso VII en el año 1164.

Muchas personas (principalmente de Alcobendas, vasallos de Don Juan de Arias, Conde de Puño en Rostro y de Cobeña, vasallos de Don Bernardino Juárez de Mendoza, Conde de Coruña y Vizconde de Torija), se vinieron a vivir a Villanueva. Más aún vinieron, después del privilegio fechado en Ávila de los Caballeros el 26 de abril de 1492, por el que los Reyes Católicos facultaban a los que se viniesen a vivir a Villanueva, para que pudiesen plantar viñas, cortar y rozar y hacer dehesas boyales en los terrenos propios de la villa de Madrid.

El pueblo fue creciendo y llegó a tener justicia propia: Alcalde, Regidor, Procurador General, Alcalde de la Hermandad, comisaría y cárcel.

Mientras que en el año 1569 había en San Sebastián de los Reyes 255 vecinos, en Fuente del fresno, entre los años 1575 y 1578, solamente había 60 vecinos, según lo sabemos por las contestaciones al interrogatorio de las Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II.

La población estaba estabilizada en esos sesenta vecinos, porque si algunos se iban, otros venían. No aumentaba por la gran necesidad que tenían de tierras de labor, ya que en dichas tierras y viñas también tenían sus labranzas, herederos de los lugares comarcales.

Había dos alcaldes ordinarios y uno de la Santa hermandad, un procurador, un alguacil y un mayordomo. Las autoridades eran elegidas todos los años el día de San Miguel y los salientes proponían a los entrantes; pero eran nombradas por el corregidor de la villa de Madrid.

Los propios eran la dehesa de Balaño y el ejido de Villanueva que le rentaban al concejo entre ocho y nueve mil maravedíes y vendían leña de retama.

La caza que había eran liebres, conejos y perdices, y por estar cerca del bosque de El pardo, también había ciervos, venados, gamos, corzos, jabalíes y otros géneros.

El Jarama por aquella época, era un rio caudaloso, tenía riberas de fresnos, sauces, zarzas y espinos. La pesca era escasa. Se utilizaban esparaveles para los peces y cuerdas para las anguilas.

Los vecinos eran labradores y algunos pecheros. Unos trabajaban en la siembra de panes y vino y en cuidar sus ganados; otros eran muy necesitados por falta de tierras para labrar y trabajaban a jornal.

Las tierras eran de labranza donde sembraban trigo, cebada, centeno y avena. No había huertas de regadío ni norias y regaban con el agua que sobraba de las fuentes del lugar. Sembraban berzas, lechugas, cebollas, ajos, pepino, habas y garbanzos.

Había dos fuentes de caño de buena agua, la Fuente de la Tercia y la Fuente del Piojo y dos pilares para que los animales abrevasen, aprovechándose también del abrevadero del rio Jarama.

No había bosques y los ganados pastaban en la dehesa de Balaño, el ejido y parte del soto de Villanueva. La construcción de las tapias era de adobes con algunos cimientos de piedra de pedernal, las casas con lagunas rafas de ladrillo, madera de pino y madera de sauce y la iglesia estaba bajo la advocación de Nuestra Señora del Espino.

Además de las fiestas preceptivas, celebraban el día del Santo Domingo por ser el patrono de la primera fundación de Villanueva.

Había una venta que se encontraba entre Villanueva de Fuente del Fresno y Villanueva, en una encrucijada de caminos que conducían a todas partes y era propiedad del Conde de Puño en Rostro.

Mientras Fuente del Fresno vive de una economía de subsistencia, en San Sebastián de los Reyes, al estar mejor comunicado, se desarrolla el comercio que atrae a moradores de los lugares vecinos, de los cuales no son ajenos los vecinos de Fuente del fresno.

El 15 de diciembre de 1786, en el censo de Floridablanca, la población era de 42 habitantes, de los cuales 11 eran menores de 16 años.

A mediados del siglo XVIII comenzó a despoblarse y en el censo de 1802 sólo contaba con 13 vecinos: 1 cura, 1 sacristán, 2 oficiales asalariados, 3 jornaleros, 1 pobre de solemnidad y 5 labradores. En 1820 quedaban 11 vecinos, mientras que San Sebastián tenía 241, Alcobendas 304 y Fuente el Saz 105.

El 19 de diciembre de 1847 ya era pedáneo del de San Sebastián de los Reyes y un informe del regidor Comisionado de la villa de Madrid dice que dado el estado miserable en que se encuentra el pueblo, no pueden hacer frente al pago de las cantidades que adeudan por las tierras que labran. En 1883 ya no quedaba cura en el pueblo y el de San Sebastián de los reyes tenía la obligación de venir a oficiar misa todos los días de precepto.

Sus últimos tres habitantes, las hermanas Benita, Encarnación y Josefa Padín López, se marcharon a finales de los años veinte del siglo pasado. Lo cierto es que, en el año 1930, ya estaba abandonado.

Veinticuatro años más tarde, con el fraccionamiento de once parcelas adquiridas por la Mutualidad de Funcionarios del Ministerio de Comercio, se da comienzo a lo que luego será la Urbanización de Fuente del Fresno. En 1954 se crea la promotora de Fuente del Fresno, S.A. y en 1957 la Asociación de Propietarios.

In Memoriam

Luis Santiago Aguado, vecino y estudioso entusiasta de Fuente del Fresno